viernes, 14 de octubre de 2016

Reseñas comiqueras

Vienen semanitas complicadas y de mucho lío por delante, así que por mi parte dudo que vaya a poder dedicarle tiempo al blog. Por tanto, quiero dejar por aquí las reseñas de tres cómics de temática dinosauriana que me han ido regalando en los últimos meses: PALEO, LA ERA DE LOS DINOSAURIOS y T-REX TRYING. Además, hacía ya mucho que no había una reseña por este blog, así que.. ¡Vamos allá!

Portada de los tres cómics en cuestión.

Empecemos con PALEO. Historias del Cretácico Tardío, de Jim Lawson. Este tomo, publicado en castellano por Tyrannosaurus Books en 2015, es una recopilación de 8 historias que vieron la luz en EEUU entre 2001 y 2004, con guión, dibujo y tinta de Jim Lawson, quien durante años estuvo trabajando en cómics de Teenage Mutant Ninja Turtles (las Tortugas Ninja, vamos). En blanco y negro, y con breves cuadros de texto que acompañan a las imágenes, PALEO narra las peripecias de varios animales del Cretácico Superior norteamericano (Triceratops, Tyrannosaurus, Albertosaurus o Stegoceras, entre otros). Son historias de supervivencia, de muerte, de depredación, de luchas jerárquicas, de trampas naturales, de grandes manadas y de peligrosas criaturas marinas. Eso sí, estas páginas fueron dibujadas a principios de los 2000, así que tampoco esperéis un rigor paleontológico enorme: comparten escena varias especies de dinosaurios (y afines) que no coincidieron ni en el espacio ni el tiempo, tira mucho de tópicos que carecen de evidencia científica (dromeosaurios que viven y cazan en grupos, por ejemplo), y la anatomía de los animalillos es mejorable en algunos casos (a veces simplemente es que se ha quedado desfasado, como en el caso de las plumas de muchos de los terópodos). Aún así, son cómics dinámicos, resultones y entretenidos, con un buen dibujo. Si no te centras demasiado en la rigurosidad científica, PALEO. Historias del Cretácico Tardío es  un cómic recomendable.

Las portadas originales de algunas de las 8 historias de PALEO recopiladas en un único volumen. 

Seguiremos con mi adquisición más reciente, LA ERA DE LOS DINOSAURIOS: LA TRAVESÍA. El tono general viene a ser el mismo que en PALEO (manadas de dinosaurios de herbívoros del Cretácico Superior que se ven acosadas por toda clase de depredadores). Sin embargo, con AGE OF REPTILES (título original en inglés) nos encontramos ante un clásico. LA TRAVESÍA es la tercera entrega de esta colección, obra de Ricardo Delgado (escritor y dibujante de cómics, así como de arte conceptual y storyboards en películas como Atlantis, WALL-E, Los Increíbles o Men in Black), que tiene sus orígenes en 1993 con el primer tomo, AGE OF REPTILES: TRIBAL WARFARE, y llega hasta la actualidad con el quinto tomo, ANCIENT EGYPTIANS (2015). El volumen que nos ocupa, el tercero, se publicó originalmente en 2009, y como ya he dicho, narra la migración en busca de pastos mejores de una gigantesca manada de dinosaurios herbívoros de varias especies (titanosaurios, hadrosaurios, paquicefalosaurios, anquilosaurios, ornitópodos de pequeño tamaño, ceratopsios y ornitomimosaurios), y los peligros que deben afrontar en dicho viaje (tiranosaurios, dromeosaurios, cocodrilos descomunales y terroríficos mosasaurios). Tiene algunos de los mismos problemas de PALEO, como lo poco correcto en la representación de algunos animales (con el agravante de que es más moderno) o la asignación de comportamientos de los que no tenemos pruebas (sí, de nuevo pienso en las manadas de dromeosaurios, que en este caso en concreto se componen de decenas de individuos que actúan como hordas que arrasan con todo a su paso). Sin embargo, LA TRAVESÍA carece de texto de cualquier tipo (¡un cómic mudo, total nada!), y no es en blanco y negro sino en color. La verdad es que a mí me ha encantado: el estilo del dibujo, la paleta de colores y sombras utilizados en determinados momentos, la fuerza, dinamismo y brutalidad de algunas escenas (nadie está a salvo... estos son animales, y esto es la naturaleza salvaje), y la enorme cantidad de detalles que tiene cada viñeta (parece un ¿Dónde está Wally? dinosauriano) me dejaron completamente cautivado. No puedo más que recomendarlo, e intentar hacerme con alguno de los otros volúmenes de esta serie.

Un par de ejemplos del detalle que hay en las páginas de LA TRAVESÍA. Puede pasarse uno minutos y minutos mirando cada uno de los bichillos.

Y acabamos con T-REX TRYING... The Unfortunate Trials of the Tyrant Lizard King, de Hugh Murphy. Este tomo, publicado en 2012, es una recopilación de las descacharrantes viñetas publicadas en la cuenta de Tumblr del mismo nombre (T-Rex Trying...), donde se nos muestran los enormes problemas que tiene el lagarto tirano para realizar las tareas cotidianas más sencillas, debido la mayoría de las veces a la longitud de sus brazos. Dibujo sencillo en blanco y negro (con algún leve toque de color ocasionalmente), lectura ligera y humor infalible. Por supuestísimo, también recomendado (aunque en su web podéis leerlas gratis directamente). Existe además, por lo visto, una continuación, T-Rex Trying and Trying: The Unfortunate Trials of a Modern Prehistoric Family, así que igual tendré agenciármelo también.


Una de las muchas cosas que el pobre T. rex (¡nunca T-Rex!) puede hacer.

¡Un saludete a todos!

viernes, 7 de octubre de 2016

Dibujines, ronda 2

Hace ya algún tiempo que no subo los dibujillos que hago por aquí. Lo último que visteis fue aquel boceto de Simosaurus y otros reptiles marinos del Triásico, y antes de aquello tenemos que remontarnos a una ronda de ilustraciones de hace más de un año. También es verdad que cada vez tengo menos tiempo para dibujar, y han sido prácticamente todos encargos. Así que...

El primer dibujo es la ilustración con la que se presentó a Morelladon beltrani, un ornitópodo del Cretácico Inferior de Morella (Castellón), estrechamente emparentado con Iguanodon bernissartensis y Mantellisaurus atherfieldelsis. Este nuevo dinosaurio, publicado a finales de 2015,  tiene una serie de rasgos exclusivos, de los cuales sin duda el más llamativo es una pequeña joroba o vela en la espalda (eso sí, no sería tan grande ni tan llamativa como la de Spinosaurus o su pariente Ouranosaurus). La verdad es que en general estoy bastante contento con el resultado obtenido en esta ilustración, tanto a nivel de detalle como a nivel de luces, sombras, colores, entorno, atmósfera... Las horas invertidas en bocetos previos, documentación, y horas y horas de escamas (!!) han merecido la pena. Aún así, y por desgracia, tiene algunos fallitos anatómicos, de los que me di cuenta a posteriori, pero... nadie es perfecto.


Al siguiente dibujo también le dediqué bastante tiempo. Esta ilustración conforma la portada y contraportada de la tesis de un compañero del grupo en el que trabajo, defendida (con excelentes resultados) en febrero de este mismo año. Dicha tesis se centraba en el estudio y revisión de las faunas de saurópodos del Jurásico Superior portugués. Originalmente, la imagen iba a incluir tanto bosque como mar, con varios de los saurópodos encontrados en el Jurásico de Portugal pululando por la composición (diplodócidos, braquiosaurios, camarasaurios, turiasaurios...). Sin embargo, no me era posible compaginar el tiempo que me habría llevado con otras cosas que forman parte de mi trabajo habitual, y hubo que simplificar la escena. Así, nos centramos en un solo paisaje (un atardecer tormentoso frente al océano, pues así lo quería mi compañero) y un solo saurópodo, el macronario portugués Lourinhasaurus alenquerensis (estrechamente emparentado con el famoso Camarasaurus, del Jurásico Superior de Estados Unidos). El resultado es este que veis a continuación. 


El dibujo que viene ahora también se hizo para la presentación en sociedad de un nuevo taxón. En este caso, el animalito publicado era Agaresuchus fontisensis, un cocodrilo alodaposúquido del yacimiento del Cretácico Superior de Lo Hueco (Cuenca), publicado en mayo por varios colegas. Lo curioso es que Agaresuchus no es el primer cocodrilo alodaposúquido de Lo Hueco, pues en noviembre de 2015 ya se publicó el taxón Lohuecosuchus megadontos, del mismo yacimiento. La idea era hacer una ilustración sencilla en blanco y negro (no había tiempo para nada más elaborado), similar a la genial pieza de Javi Godoy para la publicación de Lohuecosuchus, y en la que se viera a los dos cocodrilos en la misma imagen, con Agaresuchus siendo el foco de atención y Lohuecosuchus en segundo plano. Además, una vista desde arriba permitiría apreciar las diferencias notables entre los cráneos de los dos reptiles. Con esta ilustración no quedé tan contento...


... porque además había otras opciones. Cuando estuvimos pensando en el dibujo que iría para la nota de prensa de Agaresuchus, estuvimos barajando varias posibilidades distintas, desde diferentes perspectivas. A mí una que personalmente me gustaba bastante es la que tenéis aquí debajo, donde se les viera la cara y poco más. Sin embargo, los autores del trabajo consideraban que desde un lateral no se apreciaban tanto las diferencias entre los dos géneros, que parecían dos cocodrilos cualquiera y ya está. Tenían razón, claro, y dichas diferencias craneales se notaban mucho más desde una vista cenital, como en el dibujo que finalmente acompañó a la publicación. Sin embargo, yo nunca quedé contento del todo con aquel (entre otras cosas, no conseguí una expresión realista de las caras desde esa perspectiva),y un tiempo después decidí rescatar uno de los bocetos y acabarlo, de nuevo con un estilo similar al de Javi Godoy (o esa era la intención). Así que aquí tenéis de nuevo a Agaresuchus  fontisensis (izquierda) y Lohuecosuchus megadontos (derecha), en toda su gloria en blanco y negro. 


Y para acabar, una recopilación de bocetos que estaban desperdigados por ahí en varios folios, todos juntitos en una misma imagen y coloreados de manera sencilla. Hay un poco de todo: Tyrannosaurus y Velociraptor ultraemplumados, el ovirraptorosaurio Conchoraptor, cráneo y reconstrucción en vida de un ejemplar feote de Turiasaurus, un par de vistas del extrañísimo sauropterigio triásico Atopodentatus, el "raptor" Blue de Jurassic World, y formas genéricas de un saurópodo macronario, un mosasaurio y un pterosaurio azdhárquido. 


¡Espero que os gusten!

sábado, 24 de septiembre de 2016

Un poquito de autobombo

Volvemos a Dinosaur Renaissance, ese blog que tanto queremos pero que tenemos taaaaaaaan abandonado, para hacernos un poquito de publicidad a nosotros mismos. Es la excusa de siempre, lo sé, pero es que entre el doctorado, congresos y la vida en general... ¡No nos da! Y a eso súmale un par de proyectos en los que andamos metidos, que parece que no pero también nos quitan tiempo. 

El primero de ellos, en el cual participamos junto con Francesc Gascó y que ya conocéis, es el podcast DinoBusters. Esta semana hemos sacado el segundo episodio, "Por un puñado de fósiles", que se centra en la famosa Guerra de los Huesos que libraron en el siglo XIX los paleontólogos americanos Marsh y Cope (y de nuevo, con guiño en el título a una película). La recepción en este caso no está siendo tan entusiasta como en el primer episodio (menos visitas y comentarios en general). ¿Nos echáis una mano? :P También agradeceremos los comentarios de cualquier tipo que puedan ayudarnos a mejorar. ¡Aquí lo tenéis!





El segundo proyecto, del cual a lo mejor ya habéis oído hablar (o quizás no, quién sabe), es el XV EJIP. Este año, tanto Dani como yo (y también el propio Gascó, entre otros) estamos involucrados en la organización de la decimoquinta edición del Encuentro de Jóvenes Investigadores en Paleontología, que tendrá lugar del 19 al 22 de abril de 2017 en la localidad portuguesa de Pombal. Ya sabéis que el EJIP es el lugar ideal para dar los primeros pasos en el mundo de la paleontología, sobre todo si estás en la carrera, máster o tus primeros años de tesis, así que contamos con vosotros. Somos mucha gente organizando (gente de la Unidad de Paleontología de la Universidad Autónoma de Madrid, del Grupo de Biología Evolutiva de la UNED, de la Universidade de Lisboa... y sigue y sigue), y estamos con mucha ilusión, pues queremos conseguir una edición del EJIP memorable. ¡15 años no se cumplen todos los días! Aquí os dejamos con la cuenta de Twitter, de Facebook y con el blog, en el cual encontraréis ya algo de información, así como una primera circular. 

¡Os esperamos!



jueves, 4 de agosto de 2016

¡Han llegado los cazadores de dinosaurios!

¡Hola hola! ¿Qué tal va ese verano, muchachos? (para aquellos de vosotros que estéis en la mitad norte del globo, claro). ¿Cómo os trata el invierno, queridos? (para aquellos lectores del hemisferio sur). Hoy queremos presentaros un proyecto en el que hemos estado involucrados tanto Dani como yo, junto a Francesc Gascó, el más que conocido Pakozoico: se trata de DINOBUSTERS, CAZADORES DE DINOS. 


¿Y qué es DinoBusters? Básicamente, una continuación de aquel podcast sobre Parque Jurásico en el que participamos los tres hace más de dos años. Solo que DinoBusters no pretende centrarse en el universo de JP (aunque de hecho habrá mucho sobre eso también, como podréis comprobar), sino que busca ser un podcast mensual que trate sobre dinosaurios, paleontología y su influencia en el mundo audiovisual (pelis, cómics, libros, videojuegos, etc). Por lo pronto, os dejamos aquí con el primer episodio: El Podcast Olvidado por el Tiempo, en clara referencia a esa segunda parte del podcast Jurassic Beta que nunca hicimos, así como a la novela y película "The Land That Time Forgot". 

Aquí tenéis el enlace en iVoox, y en iTunes. ¡Y dejadnos vuestros comentarios aquí o en nuestro Twitter!


lunes, 6 de junio de 2016

Kickstarter dinosaurianos: ¡me los quitan de las manos!

Hoy quiero hablaros de un par de proyectos relacionados con dinosaurios que llevo siguiendo un tiempo y que me tienen bastante interesado: Saurian y Beasts of the Mesozoic. Ambos proyectos tienen que ver con el mundo del ocio y el entretenimiento, ambos buscan llevar al gran público dinosaurios que sean lo más científicamente correctos posible, y ambos buscan financiación a través de campañas en Kickstarter. Ah, y el apoyo que han obtenido dichas campañas ha sido descomunal. Si os parece bien, empezamos por Saurian. ¿Nos acompañáis?


Saurian es un videojuego para PC y Mac que se dio a conocer en 2012 (imaginad el esfuerzo y trabajo que están dedicando a esto: un equipo pequeño que lleva más de cuatro años desarrollando un videojuego para el que todavía no tienen una fecha de lanzamiento definitiva, asegurándose de que el juego es lo más riguroso y actualizado posible). Se trata de un videojuego de supervivencia en un mundo abierto, donde puedes elegir un macho o una hembra de un dinosaurio e intentar que crezca, se alimente y sobreviva según vas adquiriendo habilidades. Deberás escoger entre uno de los cuatro géneros de dinosaurios que veis arriba: Tyrannosaurus, Triceratops, Pachycephalosaurus y Dakotaraptor. Según vaya pasando el tiempo, los animales irán cambiando en tamaño, forma y color: es decir, Saurian contempla el desarrollo ontogenético en sus criaturas.

Crecen tan deprisa... (ilustraciones de RJ Palmer, uno de los artistas conceptuales de Saurian).

Aunque estos son los cuatro taxones con los que se puede jugar, hay mucho más en Saurian: es una fiel representación del entorno que existía hace 66 millones de años en lo que hoy es la Formación Hell Creek. Mientras juegas como uno de estos dinosaurios, en tu camino podrás encontrarte con hadrosaurios, anquilosaurios, pterosaurios, cocodrilos, tortugas, mosasaurios y mucho más. El equipo que desarrolla Saurian (compuesto por programadores, animadores, compositores, artistas 3D y artistas conceptuales de varias partes del mundo) está haciendo un esfuerzo enorme de investigación para que hasta el más mínimo detalle sea lo más científicamente correcto posible, desde las condiciones ambientales hasta las composiciones florísticas y faunísticas de esa zona y en ese momento. Han consultado a varios investigadores de renombre como John Hutchinson o Matt Wedel (entre muchos otros) en pos del máximo rigor científico, y hasta cuentan en el equipo con su propio dinosaurio: Gerry el emú, que les sirve de modelo a la hora de animar a los terópodos.

El trailer lanzando por Saurian para su campaña en Kickstarter.

Para que os hagáis una idea del interés y la expectación que ha levantado este juego, basta decir que alcanzaron su meta de 55.000 dólares en Kickstarter en solo dos días. Desde entonces han seguido recibiendo donaciones y desbloqueando logros que habían propuesto como objetivos extra: a día de hoy, Saurian incluirá, entre otros, variaciones melánicas en los dinosaurios, la capacidad de personalizar tu animal, eventos ambientales como tormentas, inundaciones o incendios, y un nuevo modo de juego basado en los días posteriores al choque del famoso meteorito. Ayer mismo, de hecho, desbloquearon la posibilidad de jugar con dos nuevas especies de dinosaurios, uno herbívoro y uno carnívoro (se podrá votar cuáles serán estos dos nuevos taxones una vez que acabe la campaña en Kickstarter). ¿Y si siguen recibiendo el apoyo de la gente? Pues tienen cosas preparadas tan jugosas como un modo multijugador, un nuevo mapa basado en la Formación Two Medicine (pudiendo manejar a Gorgosaurus y Styracosaurus) o la posibilidad de desarrollar Saurian en las consolas de nueva generación.

¿Quién no querría jugar con un tiranosaurio albino? (ilustración de RJ Palmer)

Quedan todavía dos semanas hasta que finalice el plazo de su campaña en Kickstarter, por lo que se puede seguir donando y desbloqueando más logros del juego. Y desde luego que los regalos e incentivos que proponen por colaborar con ellos son una tentación difícil de combatir: tu nombre en los créditos del juego, una copia digital de la banda sonora de Saurian, una copia de "Guía de Hell Creek" (con información sobre la flora y fauna del juego y montones de ilustraciones), una réplica de la garra de Dakotaraptor, esculturas de Tyrannosaurus y Triceratops y varias cosas más. Todo ello, claro, en función del dinero con el que se contribuya. Si queréis saber más sobre este proyecto, aquí tenéis su web oficial, su página en Kickstarter, su Tumblr, su Facebook y su Twitter.

¡Menuda pintaza tiene esto!

Vamos ahora con el segundo proyecto dinosauriano en cuestión: Beasts of the Mesozoic. David Silva es un entusiasta de los dinosaurios que lleva trabajando en la industria juguetera desde 2003, habiendo trabajado con Macfarlane Toys y Hasbro, entre otros. En 2009 comenzó su andadura en solitario con Creative Beast Studio, cuyo trabajo está enfocado en animales prehistóricos y la fantasía. Como dinomaníaco y juguetero profesional, Silva lleva un tiempo observando que, pese a los avances en muñecos y figuras de acción, existe un nicho relativamente vacío en lo que a dinosaurios se refiere, y la mayoría de ellos muestran representaciones anticuadas y obsoletas. Es así como nace "Beasts of the Mesozoic. Raptor Series".


Esta primera tanda de Beasts of the Mesozoic consiste en una serie de figuras de acción de dromeosaurios de tamaño medio y de otras formas emparentadas, todas a escala 1/6. Todas las figuras están detalladamente esculpidas y pintadas, con 26 puntos de articulación y un soporte. Y, por supuesto, actualizadas con todo lo que sabemos hoy en día sobre raptores. Además, cada muñeco viene con una ficha sobre el dinosaurio en cuestión y una ilustración del artista Jonathan Kuo. La campaña lanzada en Kickstarter tenía como objetivo principal conseguir suficiente dinero como para desarrollar una línea de juguetes de tres dromeosaurios distintos: Velociraptor mongoliensis, Atrociraptor marshalli y Tsaagan mangas.

Aquí tenéis a las tres bestezuelas originales.

Al igual que en Saurian, al alcanzar la meta principal se fueron desbloqueando varias figuras extra: en primer lugar, un bonito Velociraptor osmolskae de color azul, exclusivo para aquellos que han colaborado en la campaña; posteriormente, el dromeosaurio nortamericano Saurornitholestes sullivani; y después, toda una serie de nuevos raptores todavía por esculpir (Dromaeosaurus, Acheroraptor, Zhenyuanlong, Adasaurus...), así como varios packs accesorios con arbustos, nidos, huesos y nuevos dinosaurios como Troodon o Buitreraptor. Como podéis ver, son muchísimos objetivos desbloqueados, así que tampoco es que la campaña haya ido precisamente mal.

Dos de los dromeosaurios extra desbloqueados ya han sido también esculpidos: Velociraptor osmolskae (izquierda) y Saurornitholestes sullivani (derecha).

Las recompensas por colaborar en la campaña de Beasts of the Mesozoic variaban, según el precio, entre una o varias figuras de los diferentes raptores, distintos packs, un calendario o varias tarjetas con las ilustraciones de Jonathan Kuo, o una ilustración exclusiva firmada por Mark Schultz, creador de Xenozoic Tales. Como habréis visto, estoy hablando todo el rato en pasado para referirme a este proyecto de Beasts of the Mesozoic. Esto es debido a que la campaña de Kickstarter finalizó hace casi dos semanas, por lo que, al contrario que en el caso de Saurian, ya es tarde para donar. Sin embargo, estas maravillosas figuras podrán adquirirse (al menos, hasta final de existencias) en la web de Creative Beast Studio, así que todavía no habéis perdido la oportunidad de haceros con una de ellas. Y, además, Silva deja caer que en 2017 podría empezar a desarrollar una segunda serie de Beasts of the Mesozoic, centrada esta vez en ceratopsios. No suena mal, ¿verdad? Os dejamos por aquí la web de su campaña en Kickstarter y la página de Facebook de Creative Beast Studio, así como su Twitter. 


Todas las ilustraciones de Jonathan Kuo de los dromeosaurios (y allegados) de Beasts of the Mesozoic. Arriba, de izquierda a derecha: Velociraptor mongoliensis, Atrociraptor marshalli, Tsaagan mangas, Saurornitholestes sullivani, Balaur bondoc y Velociraptor osmolskae. Abajo, de izquierda a derecha: Adasaurus mongoliensis, Dromeaosaurus albertensis, Acheroraptor temertyorum, Zhenyuanlong suni, Pyroraptor olympius y Linheraptor exquisitus

Sé que esta entrada es ya lo suficientemente larga, pero con vuestro permiso voy a alargarla un pelín más. Ya que estamos hablando de dinosaurios bonicos y actualizados, con sus plumas y todo, quiero despedirme hoy con la charla que di sobre plumas y dinosaurios a mediados de abril en Granada (muy similar a algunas de las entradas que hemos escrito por aquí). Desde aquí quiero dar las gracias una vez más a la organización de Desgranando Ciencia 3 por haberme invitado a participar en este maravilloso evento. ¡Espero poder repetir en el futuro!


Y ahora sí que sí, ¡os dejo en paz!

miércoles, 4 de mayo de 2016

Un notosaurio soriano

Retomamos Dinosaur Renaissance (¡tres entradas en dos semanas seguidas, increíble!) para hablaros de un nuevo artículo en el que he colaborado junto con investigadores del Grupo de Biología Evolutiva de la UNED, del Departamento de Geociencias Marinas y O.T. de la Universidad de Vigo, y de la Unidad de Paleontología de la Universidad Autónoma de Madrid. Este trabajo forma parte de mi tesis doctoral así que, por supuesto, trata sobre sauropterigios del Triásico. Se ha publicado en la revista Journal of Iberian Geology y se titula "First Triassic tetrapod (Sauropterygia, Nothosauridae) from Castilla y León: evidence of an unknown taxon for the Spanish record". Si gustáis, os cuento de qué va esta historia. 

Un hambriento Nothosaurus se zampa a un desdichado reptil arcosauromorfo del género Macrocnemus (la imagen pertenece a la Universidad de Zurich y no encuentro al autor del dibujo... ¿un tal Scheffold, si hacemos caso de la firma?).

Tenemos que remontarnos hasta los años 80, cuando una de las firmantes del artículo, Soledad García Gil, de la Universidad de Vigo, realizaba su tesis doctoral "Estudio sedimentológico y paleogeográfico del Triásico en el tercio noroccidental de la Cordillera Ibérica (Provincias de Guadalajara y Soria)". Durante sus trabajos de campo, encontró en las cercanías de la localidad de Fuencaliente de Medinaceli (Soria, Castilla y León), unos restos vertebrales pertenecientes a un tetrápodo del Triásico. Sin embargo, aunque estos elementos fueron pasando por varias manos, permanecieron sin estudiar durante varios años. Finalmente, se me concedió la oportunidad de trabajar con ellos como parte de mis estudios de doctorado.

Algunos de los restos en cuestión: elementos vertebrales de un reptil del Triásico de Fuencaliente de Medinaceli (podéis ver que los pobres no son muy abundantes ni están especialmente bien preservados). 

Los restos se encontraron en facies Muschelkalk, en niveles datados como Ladiniense (es decir, 242 a 235 millones de años, en el Triásico Medio). Las vértebras presentan una serie de caracteres que permiten clasificarlas como pertenecientes a un miembro de Sauropterygia. Tienen, además, una serie de rasgos en común con el notosaurio Nothosaurus giganteus, el cual, según otros autores, presenta vértebras con una combinación exclusiva de caracteres: arcos neurales masivos, espinas neurales bajas, procesos transversos altos y poco prominentes... etc. No nos vamos a poner demasiado técnicos, pero el caso es que la morfología de las vértebras de Fuencaliente de Medinaceli coincide con aquella supuestamente exclusiva de Nothosaurus giganteus

Reconstrucción idealizada de las vértebras de Fuencaliente de Medinaceli en vista lateral (izquierda) y en vista dorsal (derecha). Abreviaturas: ns - espina neural; poz - postzigapófisis; prz - prezigapófisis; tp - proceso transverso; zph - zigosfeno.

Sin embargo, somos conscientes de que solo contamos con unos pocos huesos fragmentarios, y que además las vértebras no son los elementos más informativos dentro de los sauropterigios; la mayoría de las clasificaciones entre géneros y especies se basan en caracteres craneales. Además, hay varias especies de Nothosaurus de las cuales no se conocen todavía elementos postcraneales en detalle. Por lo tanto, en el trabajo clasificamos estos restos como Nothosaurus cf. giganteus, es decir, creemos que pertenecen a la especie Ngiganteus pero no tenemos suficiente evidencia como para afirmarlo con certeza. Nothosaurus giganteus es una de las mayores especies que existieron de Nothosaurus, alcanzando varios metros de longitud, y sin duda debió de ser uno de los mayores depredadores de su entorno. Sus restos se han encontrado en el Triásico Medio y en el Triásico Superior temprano de Europa central, los Alpes italianos e Israel, pero nunca en la península ibérica. Su presencia en el Triásico Medio ibérico, por lo tanto, sería bastante congruente con su registro espacial y temporal. 

Otros restos vertebrales de Nothosaurus del registro español.

Incluso aunque no estemos seguros de que las vértebras de Fuencaliente de Medinaceli pertenezcan a la especie N. giganteus, nos aportan igualmente importante información. Se conoce registro de otros fósiles de Nothosaurus en la península ibérica (ver imagen superior). Sin embargo, las vértebras recuperadas presentan una morfología bien distinta respecto a las de nuestro notosaurio soriano: sus procesos transversos son cortos y prominentes (justo al contrario que los de Fuencaliente de Medinaceli), y sus espinas neurales son muy altas. Este carácter se utiliza dentro del género Nothosaurus para diferenciar especies: las espinas bajas (como en N. giganteus) se consideran primitivas, mientras que las altas se toman como un rasgo derivado. Así pues, la morfología de las vértebras de Soria indica que pertenecen a una especie de notosaurio distinta a las de las otras de la península (más emparentadas, quizás, con la especie tipo, Nothosaurus mirabilis). Por lo tanto, existen evidencias en el registro fósil de, por lo menos, dos especies de Nothosaurus en el Triásico español. 

Fotografía por Nesihonsu.

Aunque escasos, desarticulados, rotos y erosionados, los restos vertebrales de Fuencaliente de Medinaceli son muy informativos. Para empezar, podrían (y recalco el "podrían", ojo) suponer la primera evidencia de Nothosaurus giganteus en la península ibérica, taxón hasta ahora desconocido en nuestras tierras. En segundo lugar, proporcionan una importante prueba a favor de la presencia de dos especies distintas de Nothosaurus en el registro ibérico. Y, finalmente, constituyen el primer hallazgo de un sauropterigio triásico tanto en Soria como en Castilla y León (comunidad sin registro de tetrápodos de esta época hasta el momento). 

No está mal para un notosaurio soriano, ¿verdad?

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miércoles, 27 de abril de 2016

Dinosaurios con plumas: cuando se olvida la ciencia y aparece la moda

Hemos hablado mucho de las plumas, su origen y los linajes de dinosaurios en los que aparecen. La realidad es indudable: el único linaje vivo de dinosaurios son las aves, y en formas no avianas existen evidencias de la presencia de plumas o estructuras homólogas (esto es, que no solo tienen un mismo origen embriológico y están hechas del mismo material, sino que en algún momento en la evolución del grupo se transforman en las plumas anatómicamente modernas).

Es por ello que no debería resultar extraño ver dinosaurios no avianos emplumados en las reconstrucciones artísticas de estos animales. No obstante, al igual que a estas alturas dibujar un Sinosauropteryx con la piel desnuda y sin patrones bandeados en la cola es ir en contra de la evidencia innegable, dibujar un Carnotaurus emplumado es olvidarnos de que conocemos parches de su piel situados en prácticamente todo el cuerpo, y todas ellas consisten en escamas.

Lo sentimos mucho, pero esta reconstrucción, pese a ser de mucha calidad artística, es tan incorrecta por incongruente con la evidencia como lo son los escamosos"raptores" de Jurassic Park (pese, también, a su calidad artística).

En concreto, la extensa publicación de Bonaparte de 1990 sobre los parches de piel los describe así: "Se hallaron varios fragmentos de impresiones de piel, bajo el lado derecho del esqueleto. Corresponden a distintas partes del cuerpo. Uno corresponde a la región cervical, asociado a costillas cervicales anteriores. Otro fragmento corresponde con el área escapular, cerca de la cavidad glenoidea [N del T. Es decir, por encima del hombro]. Dos fragmentos corresponden a la región torácica, asociados a la región medio-proximal de las costillas [N del T. Es decir, más cerca de la espalda que del vientre]. El mayor fragmento corresponde con el área inferior de la región proximal de la cola. Parece existir poca variabilidad entre los fragmentos. La superficie de la piel está formada por protuberancias bajas y cónicas de entre 4-5 cm de diámetro, con una ligera quilla, y separadas entre ellas entre 8 y 10 cm. La superficie entre estas protuberancias está formada por pequeños y poco desarrollados gránulos de 5 mm". Ni rastro de plumas. Y, si unimos estos puntos entre ellos, la superficie dorsal donde pudieran existir plumas es pequeña.

Sí amigos, esta pequeña entrada es una crítica a las modas. Y sí: emplumar dinosaurios es una moda, igual que reconstruirlos escamosos. Antes de que se me tire todo el mundo a la cabeza, volved arriba y leed los dos primeros párrafos atentamente. Reconstruir plumas en dinosaurios para los que hay evidencia (directa o indirecta por contexto evolutivo/filogenético) no es moda: es incorporar la evidencia disponible a la reconstrucción. No obstante, emplumar organismos para los que existe evidencia aplastante de escamas sí es moda (como lo son también los "velociraptores" de Parque Jurásico).

Arriba, Carnotaurus, con las impresiones de piel halladas situadas en su cuerpo según la descripción de Bonaparte. Abajo, un abelisaurio emplumado por Davide Bonadonna, con las impresiones de Carnotaurus superpuesstas. Conclusión: le sobran plumas.

Veamos Carnotaurus: en la publicación original se habla de parches de impresiones de escamas asociados a los huesos del cuello, hombros, costados y cola del dinosaurio. Reconstruir a este animal con plumas por doquier y sin escamas (como las ilustraciones que acompañan al post) es ir más allá de toda evidencia. Otra cosa es añadir un penacho decorativo en la nuca (display) que pudo haber estado ahí y no haberse preservado. Pero habiéndo preservado escamas en la práctica totalidad del muestreo queda muy claro que Carnotaurus estaba mayoritariamente cubierto de escamas, y cualquier otra representación no es fiel a la realidad. Como dibujar un gato con escamas, o un pez emplumado: pertenecería al ámbito del paleoartismo, no del paleoarte.

Como conclusión yo comentaría que pese a que sabemos que los dinosaurios tenían pumas, y que con muy alta probabilidad todos ellos tenían el potencial genético para desarrollarlas (es decir, que el carácter sería común a todos los dinosaurios) también había dinosaurios sin plumas. O, en todo caso, las plumas habrían cubierto una superficie pequeña de toda su anatomía. Ante la ausencia de evidencia, siempre es mejor usar el contexto filogenético (es decir, los dinosaurios más cercanamente emparentados que sí presentan evidencia) para reconstruir la apariencia de un dinosaurio para el que no se conoce evidencia. Pero cuando se conoce evidencia bien contrastada, añadir plumas "porque los dinosaurios tenían plumas" es un error del mismo tipo que reconstruirlos escamosos "porque los dinosaurios son reptiles y tendrían que tener escamas" cuando existe evidencia de plumas.